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Autismo

El autismo es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará durante toda la vida. Es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.

El hecho de tener un hijo/a con autismo, la debemos entender como el inicio de una crisis, y que por lo tanto pasa por las cuatro fases bien conocidas y descritas como: shock, negación, depresión y realidad (reacción).

El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesivamente o seguir rutinas muy específicas. 

El autismo se puede diagnosticar formalmente a la edad de 3 años, aunque nuevas investigaciones están retrocediendo la edad de diagnóstico a 6 meses. Normalmente son los padres quienes primero notan comportamientos poco comunes en su hijo.

Puede que inicialmente los pediatras descarten las señales del autismo pensando que el niño podrá alcanzar el nivel deseado y aconsejan a los padres que esperen y vean cómo se desarrolla. 

Síntomas fundamentales:

• Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.
• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Cómo nos podemos dar cuenta del autismo

• En el kinder y en la escuela, hay falta de interés por los otros niños.
• No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).
• No juegan como otros niños a dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches.
• Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual.
• No acostumbran a realizar la sonrisa social.
• No entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).
• Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco.
• Tienen hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.
• Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.
• Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas.
• Los que presentan más nivel intelectual, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa
• No saben acoplarse ni encajan en la sociedad.

Ayuda profesional

La convivencia con una persona con autismo, puede ser muy complicada y las consecuencias para los familiares, bastante significativas. 

Los padres y las madres de los niños autistas necesitan apoyo y asesoramiento profesional regular, para hacer frente al reto que supone la convivencia con un hijo/a con autismo. 

Por lo tanto, la ayuda profesional, que debe incluir el acceso a servicios de calidad y la atención a los hermanos/as.

Las escuelas públicas de la mayoría de los estados cuentan con programas de educación especial gratuitos para niños con discapacidades.

>>> Pregunte en la escuela de sus hijos.